Cada verano, cientos de niños de la diáspora marroquí cambian sus países de acogida por unas semanas de cultura, deporte y creación de recuerdos en Marruecos. Este año, la Fundación Hassan II para los Marroquíes Residentes en el Extranjero lleva esa tradición a su 27.ª edición, acogiendo a 960 jóvenes participantes en su centro sociocultural de Kénitra. Cabe destacar que el programa incluye a 43 niños palestinos cuya estancia está totalmente cubierta por la Fundación.
Un programa emblemático que alcanza su 27.ª edición
La Estancia Cultural organizada por la Fundación Hassan II para los Marroquíes Residentes en el Extranjero llega a su 27.ª edición en 2026, desarrollándose desde el 4 de julio hasta el 18 de agosto en el centro sociocultural de la Fundación en Kénitra. La iniciativa, que la Fundación lleva realizando anualmente desde 1998, se ha convertido en una de las expresiones más visibles del compromiso institucional de Marruecos con su diáspora. Desde su lanzamiento, el programa ha beneficiado ya a más de 17,782 niños de un total de 20,607 plazas disponibles, logrando una tasa de finalización del 91%. Ese historial hace que la edición de este año sea mucho más que un campamento de verano rutinario. Representa una política deliberada y duradera de refuerzo de la identidad para los jóvenes marroquíes que crecen en el extranjero, impartida a través de la experiencia más que de la instrucción.
Quiénes asisten y de dónde vienen
Los niños que se benefician del programa de este año tienen entre 9 y 13 años y provienen de 18 países: Francia, Bélgica, España, Italia, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Túnez, Libia, Arabia Saudí, Jordania, Gambia, Senegal, Costa de Marfil, Gabón y Mauritania. La distribución geográfica refleja el amplio alcance de la diáspora marroquí en Europa, América, África y el mundo árabe. Entre los participantes, 43 niños palestinos se unen al programa este verano, asumiendo la Fundación la responsabilidad total de los costes de su estancia. Su inclusión responde a una dimensión de solidaridad más amplia que la Fundación ha integrado en los objetivos del programa este año, ya que el conflicto en Gaza sigue desplazando y afectando a familias en toda la región.

Cómo se estructura el programa
Los 960 niños son recibidos en cuatro fases consecutivas: del 4 al 13 de julio, del 16 al 25 de julio, del 28 de julio al 6 de agosto y del 9 al 18 de agosto, reuniendo cada sesión a 240 niños. Este modelo de rotación permite al centro de la Fundación en Kénitra maximizar su capacidad a la vez que garantiza que cada grupo reciba el programa completo sin aglomeraciones. El objetivo general es ofrecer a un perfil más amplio de niños la oportunidad de construir recuerdos veraniegos duraderos en su país de origen, con atención y actividades de calidad para los jóvenes visitantes cuyas familias no pueden sufragar por sí mismas el coste de un viaje así. El hecho de que la participación no tenga coste para las familias es fundamental para la equidad del programa, asegurando que el acceso al reencuentro cultural no dependa de los ingresos del hogar.
Actividades diseñadas para reconectar a los jóvenes de la diáspora con Marruecos
Más allá de los talleres artísticos, los participantes toman parte en actividades deportivas y recreativas, así como en sesiones de cocina y gastronomía. En el mismo recinto, exploran una granja pedagógica donde pueden aprender más sobre las especies vegetales nativas de Marruecos, y también reciben formación en primeros auxilios básicos. Según Yabiladi, el programa también incorpora una popular jornada cultural que recrea el ambiente de un zoco marroquí tradicional, dando a los niños un contacto directo y lúdico con la artesanía, la comida y la vestimenta local. Las excursiones culturales a Rabat completan el programa, con visitas a lugares emblemáticos que ofrecen a los jóvenes participantes una noción directa de la historia y la vida cultural contemporánea de Marruecos.
Un programa anclado en la identidad y la pertenencia
El propósito más profundo de la Estancia Cultural va más allá de su calendario de actividades. Esta iniciativa educativa y cultural pretende profundizar la conexión de los hijos de expatriados marroquíes con su patria y fortalecer su identidad cultural a través de una experiencia estival que combina entretenimiento, aprendizaje y exposición al patrimonio marroquí. La estancia también busca arraigar a los participantes en su identidad, basada en el pluralismo y la diversidad. Para los niños que pasan la mayor parte de sus vidas navegando entre dos culturas, el programa ofrece un tiempo y un espacio estructurados para interactuar con la parte marroquí de esa ecuación. La 27.ª edición, con su historial de cumplimiento constante y su dimensión solidaria ampliada mediante la inclusión de niños palestinos, señala que la Fundación tiene la intención de seguir aumentando tanto el alcance como el significado de este compromiso anual.
Basado en un informe de Yabiladi (yabiladi.com)













